​Semana Santa guatireña

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La calle minada de mozos aprehensivos. La mayoría de los más cercanos, observan temerosos a la cámara, quizás por aquello de saber que ese adminículo extravagante sostenido por un inmenso trípode, les robaba el alma en cada explosión de flash.

La avenida Miranda de hoy, por aquellos años quizás la Calle Real que coronaba su breve trayecto en una loma terrosa como el temido Gólgota, donde Cristo sufrió su calvario que se dijo luego era el calvario de la humanidad. Los muchachos con los pantalones cortos de la pureza, las madres con cerrados vestidos negros en medio del sopor guatireño, que debe ser tan antiguo como el pecado.

El monte Calvario, en el Calvario, desde donde hoy se observa la ciudad que rápidamente se diluye entre el concreto y el acero. En esos días se temía al demonio, como no, porque aún existían las sombras y la penumbra absoluta de la noche.

Hoy alumbra el plomo y el malandreo. Ahí van en procesión, junto a las sociedades religiosas que mantienen el linaje de la misericordia desde hace cientos de años, Jesús en la Columna, Humildad y Paciencia, El Cristo, El Sepulcro, Jesús Resucitado, Jesús en el Huerto, El Nazareno,  Los Apóstoles, San Juancito, La Dolorosa, La Soledad, El Sudario, colmando de redención a estas tierras que hoy elevan sus tasas de criminalidad con absoluto desparpajo, como si Dios fuera sordo a las plegarias.

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  1. buen blog, interesante la historia de ese guatire que dejo de existir, nietos e hijos de sus pobladores, nos encantamos al oir esas historias de un pueblo tan característico como lo fue y de donde salieron infinidad de personajes

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