La Parranda de San Pedro: ¿De Guatire o de Guarenas?

Aníbal Palacios B.   A estas alturas, cuando por más de doscientos años ya hemos recorrido un largo trecho, algunos cultores guareneros se mantienen sumergidos en un marasmo existencial para tratar de convencerse a sí mismos sobre la insostenible hipótesis de pretender que la Parranda de San Pedro es originaria de Guarenas. Algo que no […]

Aníbal Palacios B.

 

A estas alturas, cuando por más de doscientos años ya hemos recorrido un largo trecho, algunos cultores guareneros se mantienen sumergidos en un marasmo existencial para tratar de convencerse a sí mismos sobre la insostenible hipótesis de pretender que la Parranda de San Pedro es originaria de Guarenas. Algo que no preocupa en absoluto a sus semejantes guatireños que lo consideran una disputa irrelevante, estéril, vana, intrascendente y extemporánea, entre otras razones porque nadie puede demostrar nada que supere las especulaciones sinsentido.

 

La actitud de estos parranderos deviene en la de un padre irresponsable de dudosos sentimientos de culpa y arrepentimiento, que nunca atendió a sus hijos, jamás les dio afecto, ni cuidó de su alimentación, salud y educación, pero cuando el joven adquiere un título académico (Summa Cum Laude, por lo demás), intentan figurar en la fotografía de rigor ocupando un inmerecido primer plano, para luego, pasada la euforia del momento, volver a desaparecer de la vida del hijo  abandonado. Esa no es la actitud. Desde hace muchos años, los parranderos guatireños escogieron el camino de la atención, difusión, consolidación y proyección de la leyenda, primero en la propia aldea y luego allende nuestros límites geográficos; los resultados están a la vista. En un artículo publicado en www.guatire.com, la excelsa pluma de Marlon Zambrano zanja la discusión en los siguientes términos: “El San Pedro es aquello que nos contaron y en lo que depositamos fe ciega. Nadie sabe cómo, cuándo y dónde nació pero todos, a través de la tradición oral, afirman que fue entre Guarenas y Guatire, cabalgando los siglos XVIII y XIX en respuesta de los esclavos a la liturgia sincrética que diluía la devoción chamánica con la ceremonia eclesiástica”.

 

La hacienda San Pedro

Un argumento repetitivo es que la existencia de una hacienda San Pedro en Guarenas demuestra por sí sola que la parranda nació allí. Esto pudiera envalentonar a los habitantes de una populosa y ferviente Parroquia caraqueña para argüir que la Parranda de San Juan se originó en esos lares por las mismas razones, y que los curieperos se la apropiaron impunemente, y en consecuencia emprendan una orquestada campaña publicitaria y legal para recuperarla. La Patrona de Guarenas es la Virgen de Copacabana, como la Santa Cruz lo es de Guatire, pero era una costumbre colonial (aún vigente) que los dueños de hacienda tuviesen un santo patrón particular de acuerdo con la devoción de cada quien, e incluso cada familia también podía ser devoto de algún santo, indistintamente del patrono del pueblo o de la hacienda, tan sólo tenía que registrarla en el Libro de Matriculas correspondiente, aunque no fuese un requisito obligatorio. En Guatire, por ejemplo San Pedro era Patrono de casa y hacienda  de Doña Isabel Gil Arratia, y Patrón de Casa de Gregorio Joseph de la Pompa, como lo han documentado en diferentes investigaciones el historiador René García Jaspe y la antropóloga Hortesia Caballero. Por lo demás, es pertinente acotar que parte de la hacienda San Pedro abarca predios del Municipio Zamora.
Ahora lo que nos falta es que venga Juan Luis Guerra a decirnos que la Parranda nació en San Pedro de Macorís basado en la creencia y premisa publicitaria  “¡Dominicana: Donde todo comenzó!”
Otro argumento esgrimido es el hallazgo de una supuesta partida de nacimiento de una niña llamada Rosa Ignacia. Ignoran los ponentes que para la fecha en que se supone nació la infanta, no se emitían “partidas de nacimiento”; más allá del hecho de ser María, Rosa e Ignacia nombres comunes en la comunidad colonial. Si María Ignacia hubiese bautizado a su hija con el nombre de Garbiñe Ignacia, tal vez podrían especular un poco más, pero que sepamos por estos lugares, Garbiñe hay una sola, por cierto guatireña.

¿Un venezolano ganó el Premio Nobel de Medicina?

Quizá lo correcto es decir que un científico norteamericano nacido en Venezuela ganó en 1980, conjuntamente con dos colegas, el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, pero tiene mayor efecto periodístico decir que se trata de un médico venezolano. Sólo que él nunca se consideró tal. Baruj Benacerraf vivió sus primeros cinco años en Venezuela y se mudó a Francia con su familia en 1925, donde completó su educación secundaria, y en 1940 viajó a Nueva York  a estudiar en la Universidad de Columbia. El científico narra su vivencia en los siguientes términos: “Tengo un fuerte sentimiento de identidad con mi patrimonio cultural, que puede haber moldeado gran parte de mi personalidad. Soy de ascendencia española, judía y sefardí. Mi padre nació en Marruecos, cuando era una colonia española. Mi madre nació en Argelia, recibió una educación francesa estándar y tenía el equivalente de un diploma de secundaria, que difieren, en este sentido, de mi padre, que era en gran parte autodidacta y tenía apenas suficiente educación para aprender a leer y escribir español”. (Benacerraf, Baruj: From Caracas to Stockholm: A Life in Medical Science. Prometheus Books; First Edition, August 1, 1998). Es decir, no se sentía venezolano, y con mucha razón.
Nacer en una ciudad específica es un evento circunstancial; no somos de donde nacemos sino de donde nos formamos. La Constitución Nacional obvia el lugar de nacimiento para considerar venezolano a un ciudadano, siempre que cumpla algunos parámetros y declare su voluntad de serlo. Por lo demás, los hijos de inmigrantes que llegan al país desde muy niños se sienten venezolanos. Incluso Elio Bolívar (ex Cronista Oficial de la Ciudad) en una oportunidad manifestó su preocupación porque los guareneros nacían en Guatire, ante la insuficiencia de centros asistenciales en Guarenas, pero no por ello dejaban de ser guareneros, acotamos nosotros. Así que discutir la nacionalidad del científico y la regionalidad ciudadana por el mero afán de darnos golpes de pecho nos parece un acto banal.

Parranda popular vs. Parranda familiar

En Guatire, el San Pedro siempre ha sido una Parranda comunitaria, colectiva, de arraigo popular. Nació en los tablones de caña y aún conserva ese tenor pueblerino de antaño que reivindica sus orígenes. La Parranda de Guarenas tiene un carácter familiar, exclusivo, y esto lo  decimos sin el ánimo cuestionador que siempre han utilizado muchos guareneros para ocultar su indiferencia e indolencia hacia la parranda. “Los Núñez creen que esa parranda es de ellos” argumentan para justificar su apatía y hasta su irresponsabilidad. Nosotros, por el contrario, siempre hemos considerado que, en todo caso, gracias a que los Núñez siempre creyeron que era de ellos, Guarenas tiene Parranda, porque nadie más se ocupo de ella. No obstante, es hora de abrir el compás y fomentar que comunidades como Los Naranjos, Las Clavellinas o Menca, tenga su propia parranda. Por nuestra parte, siempre hemos señalado que a pesar de lo masivo de nuestra tradición, cada comunidad que tenga una iglesia o una capilla (como Araira, Las Rosas, Las Casitas y Las Barrancas) debe salir a parrandear cada 29 de junio, dentro del marco de la tradición. Las Parrandas del 23 de Enero, del CEA y la Fundación, deben ser las abanderadas en esta tarea y marcar las pautas en ese sentido.

San Pedro de Guatire

Desde hace muchísimos años guatireños y araireños han realizado una constante, silenciosa, incansable y metódica labor para salvaguardar y difundir nuestras costumbres, de allí que cuando en 1948, con motivo de la toma de posesión de Rómulo Gallegos, Juan Liscano presentó a Venezuela y al mundo la diversidad y riqueza de las manifestaciones culturales del país en un festival llamado La Fiesta de la Tradición, estuviera presente la Parranda de San Pedro… de Guatire. Antes de ese momento, febrero de 1948,  las manifestaciones culturales de cada pueblo eran desconocidas más allá de sus respectivos linderos. Cuando en 1976 Armando Urbina organizó en Los Teques un festival teatral con las diferentes leyendas y tradiciones mirandinas, también estuvo presente la Parranda de San Pedro de Guatire ¡y Armando era guarenero! El 25 de junio de 2009, veintidós años antes de que la Parranda de San Pedro fuese declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Arnaldo Arocha, gobernador de Miranda, decretó al San Pedro de Guatire Patrimonio Histórico y Cultural del Estado Miranda. En el año 2009, cuatro años antes de la declaratoria de la UNESCO, la Alcaldía de Zamora decretó el 29 de junio como día de asueto; es decir, antes del meritorio y enaltecedor reconocimiento universal, el San Pedro de Guatire ha recibido el reconocimiento de instituciones oficiales que más allá de acciones protocolares constituyen un apoyo significativo al esfuerzo constante que por más de dos siglos ha sostenido la tradición en este pueblo. De hecho, la declaratoria de la UNESCO de diciembre de 2013 no fue un acto casual, fue producto del esfuerzo realizado por guatireños, concretamente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA), quienes se dedicaron a dar forma al riguroso expediente requerido por el Organismo Internacional para recibir la postulación; para ello contó con el decidido apoyo del Centro de la Diversidad Cultural. Por lo demás, en junio de 2014, el Cuerpo Diplomático acreditado en el país acordó rendir honores a la Parranda de San Pedro luego de ser declarada por la UNESCO Patrimonio Universal Inmaterial de la Humanidad, y se llegó hasta la humilde iglesia de la Santa Cruz de Pacairigua en Guatire. Por otra parte, artistas como Elizabeth Rodríguez, Pasacalle, Edgar Alexander, Henry Gil e Ilan Chester han grabado distintas versiones del San Pedro con el ritmo y la melodía de la Parranda guatireña, que se distingue por su lenta y acompasada cadencia. Todos estos reconocimientos hablan por sí solos del arraigo y la trascendencia de la Parranda de San Pedro de Guatire, y no son obra de la casualidad, sino frutos de la entereza, perseverancia y disciplina del parrandero guatireño, en una ardua y añeja tarea.
La Parranda de San Pedro de Guatire es un frondoso árbol constante y celosamente cuidado por voluntariosos jardineros que abonan su tierra, desbrozan  su entorno y podan sus ramajes díscolos, de allí su transcendencia.

palacitto@gmail.com

6 comments

  1. walter arenas

    Anibal, ese es un análisis, que ademas de los argumentos reales de importantes estudiosos entre ellos rene jaspe, pasa por el sentido común, (que es el menos común de los sentidos) pero como tu dices “La Parranda de San Pedro de Guatire es un frondoso árbol constante y celosamente cuidado por voluntariosos” ?quien podría decir que no es de guatire?, NO HAY DESPERDICIO HERMANO, EXCELENTE ANALISIS, como dijo vladimir lo aplaudo de pie….

    1. LUIS R HERNANDEZ

      NO FUE EL CENTRO DE EDUCACION ARTISTICA QUIEN CONSTRUYO EL EXPEDIENTE,SU AUDITORIO FUE UNO DE LOS TANTOS ESCENARIOS DONDE SE CONSTRUYO CON LA PLUMA DE LAS PARRANDAS DE GUATIRE Y GUARENAS,LA AYUDA DE LA SEÑORA ISMENIA DE LA UNESCO Y MARGARA Y OTRAS PERSONALIDADES DE LA CASA DE LA DIVERSIDAD,SE HICIERON DURANTE DOS AÑOS 60 REUNIONES PARA CONSTRUIR DICHO EXPEDIENTE SUSTENTADO CON VIDEOS Y FOTOS,EL CUAL SE LLEVO A FRANCIA EN MARZO Y LUEGO VINO EL VIAJE DE UNA REPRESENTACION DE TRES PARRANDAS DE GUATIRE Y UNA DE GUARENAS A BAKU AZERVAIYAN,POSTERIORMENTE VINO LA DECLARATORIA EL 5 DE DICIEMBRE DIA DE ELECCIONES ALLA EN LA TARDE AQUI EN LA MADRUGADA.DE ESTE HECHO VARIOS PARRANDEROS ENTRE LOS CUALES ME INCLUYO FUIMOS PARTICIPES DE EL MOLDE DE DICHO EXPEDIENTE,ASI QUE….LAS COSAS COMO SON.

      1. Aníbal Palacios

        Gracias por tu observación. He revisado el texto que motiva tu comentario y ciertamente no expresé claramente lo que pretendía, por lo tanto haré la corrección correspondiente. Lo que quise resaltar fue que la iniciativa de lograr el reconocimiento de la Parranda de San Pedro como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad partió del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA), y lógicamente requería la activa participación de todas las parrandas, incluida la de Guarenas. Pero la motivación inicial, el esfuerzo para crear directrices, establecer lazos con las autoridades a quienes correspondía oficializar el proceso y con cultores de otras tradiciones venezolanas para aprender de sus experiencias, y el esfuerzo de convencer a muchos de que era posible, surgió en el seno del CEA; así que, tal como dices, las cosas como son.

    2. ANíbal Palacios

      Gracias Walter- He querido resaltar el sentido de pertenencia social como elemento significativo en el fortalecimiento de esta tradición. Los guatireños somos sanpedreños por naturaleza; además, es un sentimiento contagioso, el que llega siente la emoción, se identifica con ella y transmite a su vez todas esas sensaciones de espiritualidad que nos embarga.

  2. Espectacular análisis, lo aplaudo de pié.

    1. Aníbal Palacios

      Gracias Vladimir.
      Debemos insistir en la difusión, preservación y enriquecimiento de nuestras tradiciones.
      Saludos.

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