La verdadera historia detrás del  arca de Noel

El mundo llega a su fin y Dios escoge a un venezolano humilde e irreverente para refundar el planeta. Al lugar de la salvación, llegan animales de todas las especies y como Noel es soltero el máximo jefe del universo le manda una pareja. El arca se convierte en un hervidero de contradicciones, problemas y caos. Animales y personas transitan por pasiones y sufrimientos La trama y el final son inesperados, como todo lo que plantea la dramaturga Noreida Flores.

Por Irama Delgado

Guatire. “Noel” -sencillo, guapachoso, amante de las carreras de caballo, con la esperanza puesta en enamorar a una beldad- es llamado por Dios para limpiar el mundo de la maldad, la corrupción, el egoísmo, o sea, barrer con cuanta vibración negativa existe sobre la faz de la tierra.
El  hombre acepta la misión divina a cambio del amor de una mujer y abre las puertas del galpón donde habita a las parejas de animales llegados de todas las latitudes. También a “Linda” –desgarbada, llana, ansiosa de cariño y reconocimiento-,  la mujer que el Todopoderoso escogió para Noel.
“Noel”, que se cree más inteligente que todos, convierte a la dama en conserje de ese gran caos generado por los animales que reclaman atención y soluciones a sus necesidades básicas.
Pero en vez de reconocimiento el hombre la maltrata y humilla. “El Loro” le canta las verdades en su cara para que corrija sus acciones, Pero “Noel” no lo oye,
Dios pone orden y los 40 días del enclaustramiento terminan. “Noel” comprende que el jefe máximo del universo  le impuso una prueba en la salió trastabillando.
Norelia Flores, dramaturga radicada en Guarenas y directora del Grupo de Teatro Fénix, ofrece “El  arca de Noel”, que es una versión sacada de la historia bíblica para simular un país donde el gobernante se distancia de su pueblo y no da respuesta. Delega pero no aporta, aumenta su ignorancia al no escuchar a sus consejeros y  tapa su incapacidad con los errores de sus subordinados. Esta suerte de mandatario absoluto ofrece salidas atropelladas basadas en la improvisación y la inmediatez a los problemas de hacinamiento, pérdida da valores y falta de convivencia ciudadana.
“Noel” pierde el derecho a la salvación divina -pese a los llamados de atención de su alter ego, “El Loro”- y al amor de “Linda”, quien sufre una transformación asombrosa.

Sube el telón

Flores ambienta este pasaje de Noé en el trópico, con música caribeña y algunas latas de cerveza regadas en el foro. El arca, es decir, la locación puede ser cualquier nación.
La escritora riega de situaciones jocosas y chispeantes a esta pieza de su autoría. El público disfruta de las ocurrencias, el lenguaje y la expresión corporal  de los tres personajes que llevan el peso de la trama. Al final  de esa madeja de situaciones enrevesadas surge la moraleja y la conciencia. La obra se convierte en reflejo de una realidad.
Noreida Flores tiene un público cautivo que no pierde su capacidad de asombro. En “Plaza Miranda”, la prostitución y la mendicidad  se dan de la mano con el desempleo. Es así como la violencia intrafamiliar sale a la luz  en “Fondue”; la aceptación y tolerancia hacia la diversidad de género es el tema de “Cimarrón con aroma rosa” y en  “A su salud”, cobra vida la leyenda de La Sayona, ávida de compañía, obra que fue presentada en Argentina en 2013.
La comedia aparentemente ligera se funde con una filosofía profunda. Los problemas sociales emergen. El humor se torna negro, estremece y asombra con los desenlaces. Entonces, el espectador entiende el trasfondo, frases claves y momentos de tensión.
Bajo la dirección de Flores   en el arca entran Agustín Vallenilla, quien encarna a “Noel”, Fernando Nieves  es “El Loro”, Eddyzabeth García da vida a “Linda” y Abigail Rodríguez  presta su voz a “Dios”. La  producción general es de Dalia Lucena y el Grupo Fénix.
Las tres presentaciones efectuadas en diferentes espacios de Guatire y Guarenas, estado Miranda,  fueron todo un éxito, a casa llena y lluvia de aplausos. El público clama por reposiciones y obliga a la dramaturga a nuevas creaciones para llevarlas a las tablas.
La creatividad y técnica de Flores la han hecho ganadora de los premios de dramaturgia Monte Ávila en 2004; Armando Urbina, 2006; Rajatabla, 2010; Rafael Zárraga, 2011; César Rengifo, 2013 y Por una Venezuela Literaria de 2014. El Grupo Fénix fue fundado en 2005 y desde entonces prepara a niños y adultos en el arte de la dramaturgia..

5836total visits,1visits today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *