Pasión Ceista Mis 47 años en el CEA “Una Vivencia de Tradición”

58 años del Centro de Educación Artística “Andrés Eloy Blanco” Fundado el 14 de septiembre de 1959 Por: Miguel Alciro Berroterán Nunca imaginé que tanto tiempo en una institución sería posible. Siendo un niño, apenas contaba con 8 años de edad, Fina, mi madre, junto con mi hermana Dazmia, nos llevó un día que no […]

58 años del Centro de Educación Artística “Andrés Eloy Blanco”
Fundado el 14 de septiembre de 1959

Por: Miguel Alciro Berroterán

Nunca imaginé que tanto tiempo en una institución sería posible. Siendo un niño, apenas contaba con 8 años de edad, Fina, mi madre, junto con mi hermana Dazmia, nos llevó un día que no recuerdo fecha, a una casona con grandes ventanales en su fachada permitiendo ver un panorama por demás agradable, donde al pasear por la avenida Miranda, observaba el entrar y salir de mucha gente; niños y adultos con instrumentos musicales, y hasta se escuchaban voces entonando alguna canción. La memoria no me alcanza a determinar si en ese instante sabía lo que iba hacer allá. Recuerdo que habían muchos niños que al igual que yo, estaban ahí sentados para cantar todos juntos y que el Prof. Mujica, era el maestro que nos enseñaría; un hombre alto, de pelo gris para entonces, que infundía un respeto indescriptible; claro, era el Prof. Mujica, así se le decía y todos lo conocíamos, quizás porque en ocasiones al visitar la calle Rondón donde residía parte de mi familia materna, y donde además se encontraba ubicado el CEA antes, en medio de las travesuras correteando, pude verlo durante los ensayos del Orfeón, cosa que tampoco sabía de que se trataba, sólo que cantaban.

No estoy seguro si creía que era un salón de clases para cantar. Recuerdo claramente una cantidad de caras que alguna vez estuvimos en el Grupo Escolar “Elías Calixto Pompa”, o en la Plaza, hasta pudo ser en una fiesta de amiguitos en común; pero ahí estábamos recibiendo las instrucciones del Prof. Mujica y eso era algo así como grande para nosotros, ya éramos todos amigos; esa imagen y sensación, así como el respeto, lo vivo intacto, como una fotografía. En un ensayo, el Prof. Mujica, como buen maestro, le entregó a cada uno un cuaderno de los que distribuía el Ministerio de Educación, yo los conocía porque mi papá Alciro, era director de colegio y solía llevarle a sus hijos cuadernos de este tipo. Además de enseñarnos a cantar nos invitaba a la práctica de la escritura enviándonos tareas para la casa. Resulta que se me perdió el cuaderno, y no sabía cómo enfrentar esa situación, la pena era tal, que hoy en día puedo memorizarla sin temor a contarla; y por supuesto la actitud ante esto era de indefensión; sin saber cómo enfrentarla me llevó a decirle a mi madre Fina: “no voy más, se me perdió el cuaderno y me da pena”. A los pocos días me dice: “me encontré a Mujica, me dijo que no te preocupes por esa vaina, que él te da otro cuaderno, así que vas a ensayar”. Yo sabía que era cierto y que la palabra vaina estaba de más, no era el lenguaje de él hacia sus alumnos, pero mi madre siempre le pone su punto personal a las cosas; lo más importante fue que entendí el mensaje y volví. Al llegar, el Prof. Mujica me dice, no te preocupes, aquí está otro cuaderno, vamos a ensayar, eres responsable al asumir tu compromiso; el cuaderno no se perdió más, de ahí en adelante estuve más apegado con lo que estaba haciendo, e igualmente aprendí que las cosas las puede resolver uno mismo mediante la comunicación, sin rollos y complicaciones, simplemente diciéndolas con sinceridad. Ese grupo de niños, conformábamos a la naciente Coral Infantil “Pedro Muñoz”, y hoy me siento orgulloso de ingresar al CEA a través de ella; definitivamente ha sido y es, una importante generación de relevo en la institución.

Cada vez que ensayábamos con la ayuda de algunos coralistas del Orfeón “Régulo Rico”, sentíamos la necesidad de avanzar y así alcanzar la meta de pasar a las filas de la agrupación coral, considerada “Alma del CEA”, era lo máximo, el sueño… ya sabíamos el significado de cantar y su importancia. Cumplida una primera etapa como fue el estreno de la coral en el Acto Aniversario de los once años del CEA, en el Auditorio del Grupo Escolar “Elías Calixto Pompa”, para ese entonces, ya estaba habituado y quería al CEA, cada año que transcurría lo sentía más en la cotidianidad de mi vida.

Cuántas experiencias, un largo aprendizaje. Seis años después, en el año 1976, el Prof. Mujica se incomoda llevándolo a suspender las actividades del Orfeón “Régulo Rico”, porque no iban a ensayar; pero sus integrantes no desmayaban y se negaban verlo morir, formulando un llamado al fundador para que regresara. En ese momento, un grupo de la coral Infantil recibimos la convocatoria a una reunión con la finalidad de tratar la incómoda situación, donde estaría presente el Prof. Mujica. La voluntad y pasión ceista se impuso y se iniciaron los ensayos con una hermosa reestructuración, donde prevaleció el querer y las ganas de continuar con esa ardua labor; gracias a esos pilares, el Orfeón continuó, con la participación de diferentes generaciones; con apenas 14 años, compartía con adultos que me duplicaban y hasta triplicaban la edad, todos conformaban una familia, éramos ceistas por convicción.

Siendo muchacho, me enamoré de lo que se hacía en el CEA, ahí supe lo que es cantar. Admiré a los grupos que hacían vida activa como: la Samba Santa Cruz, el Grupo Becuadro, la Estudiantina, la Parranda de San Pedro, la agrupación Un ,dos ,tres y fuera y hasta aprendí a cocinar espaguetis con su respectiva salsa. También conocí a muchas personalidades a las que recuerdo con gran afecto, entre ellas a Antonio Machado, Emilio Bello, Agustín Oropeza, Víctor Regalado y Jacinto Reverón, entre otros; éste último, de gran ejemplo en mi formación ceista; hombre de temple y recio carácter, sincero, objetivo y amigo; jamás dejó de reconocer el rol del Coordinador General; ni de ningún otro cargo en la Junta Directiva. Me honro recordarlo como un modelo a seguir, en todo momento defendió el ideal ceista, lo que aprendí fervorosamente. En 1994, fui electo Presidente, cargo asumido por ocho períodos consecutivos, luego de la partida del Prof. Mujica, me correspondió ocupar la difícil tarea como Coordinador General. En ese lapso, el CEA vivió los momentos más complicados de su historia: primero la provocada división del Orfeón Régulo Rico y luego la muerte del maestro Mujica, del amigo, del fundador. Muchos pensaban que el CEA moriría con él; pero no fue así, sus fieles seguidores aprendieron muy bien lo que él hacía y se le dio continuidad, para lograr lo que es hoy en día, toda una empresa cultural, declarada Patrimonio de Zamora y el Estado Miranda, así como referencia obligada de la cultura en todo el país. Esto no llega por azar, llega por esfuerzo, dedicación y vocación, razón que motiva a expresar: “yo hago lo que tu no sabes hacer, tu haces lo que yo no sé hacer y entre todos haremos del CEA una gran obra”, simplemente “el CEA, se entiende, se disfruta, el CEA es un tipo de pensamiento”.

Hoy, transcurridos 58 años, cuando nace el Centro de Educación Artística “Andrés Eloy Blanco”, seguramente el Prof. Francisco Mujica y el grupo de jóvenes que lo acompañaron, no imaginaron la trascendencia de esa idea. En la actualidad, el CEA, es referencia obligada en la cultura venezolana. Es imponente como una roca del macizo guayanés, haciendo gala de su continua e indetenible programación; todo gracias a los miembros que día a día, en sus ratos libres, sin cobrar medio, regalan su tiempo para dedicárselo con verdadera pasión ceista, verdadero amor al arte.

Cuando alguien se involucra con el CEA, entendiendo su significado y filosofía, no se aparta de sus filas por muy lejos que pueda encontrarse; hay ceistas de ayer, hoy y siempre, en todas partes de Venezuela y el mundo, que mantienen permanente contacto con la institución, brindado apoyo y solidaridad en todas las actividades.

En estas casi séis décadas de trayectoria, me permito publicar el listado de hombres y mujeres que acompañaron al Prof. Mujica en la fundación de la institución, logrando consolidar esta realidad cultural recibida en legado; como un tributo a ellos les presento a la primera generación ceista del año 1959: Ada Olivier, Ana Jugo A, Angel Urrutia (+), Bárbara Acosta, Blanca Jugo A., Criseida Sánchez, Eduardo Beltrand R., Enrique Pedrosa, Elsa Castillo, Enzo Rubiani, Felipe Castro, Flor Idelia Hernández (+), Francisco José Mujica T. (+), Freddy Delgado Daló, Gerbacia Palacios, Gladis Funes, Gonzalo Grippa. (+), Hilario García, Humberto Robledo (+), Isabel Milano de Cedeño, Jesús Jugo A., Jesús Milano, José María Crespo (+), Josefita Gil (+), Josefina Minguet (Chepina), Leonardo Jugo A., Luis Rondón, Luisa Méndez, Marcos Rondón, Margarita González, María Dolores Rodríguez, Martín Rosas, Melecio Vilera, Néstor Arnal (Negro Arnal) (+), Pablo Aristiguieta (+), Pablo Montilla, Pedro Escalona Berroterán (+), Pedro García Caraballo (+), Pilar Palacios, Providencia Rodríguez, Rafael Delgado y Rigoberto Povea.

Apróximadamente dos años después, se incorpora una nueva generación, ellos son: Alciro Castro (+), Alfredo Navarro, Alicia Berroterán, Aracelis de García, Aura Marina Castro, Aura Peláez de Aranguren, Bárbara Cáseres, Blanca Reverón, Carmen Reyes, Carlos Guaramato, Delfín García Caraballo, Dominga Olivier (Dominguita), Enma Pinto (La Negra), Elisa Rodríguez Blanco, Elvira García Caraballo, Ernesto García Caraballo (Miga), Facundo Añazco (+), Fermina Lara, Francisco Caraballo (+), Francisco Funes (El negro Funes), Francisco Martínez (+), Francisco Requena, Freddy Guaramato, Gonzalo Tovar, Graciela Díaz (Chela), Guillemo Tovar, Héctor Milano, Henry Bueno, Hernán Rengifo (+), Humberto Rondón (El Negro), Irma Rodríguez, Isabel Tovar, Jesús Rivero, José León Rojas, José “Coco” Salas (+), Marcelina Muñoz, Marco Tulio Graterol, Margarita García (Maraquita), María Bolívar, María Rosas, Matilde Mier y Terán, Melquíades León, Mercedes Rondón, Mireya Peláez de Muñoz, Mireya Salazar, Mirna Rodríguez Martín, Mirna Rosas, Miroslava Castro, Nancy Olivier, Nancy Rodríguez Martín, Nancy Rosas, Nelson Muñoz, Nicolasa Regalado, Leyda Leroux, Lucila Martus, Luis D´León, Omaira Ascanio, Omaira Lara, Omaira Olivier, Olga Bueno, Pedro Muñoz M. (Pepe) (+), Pedro Tovar (+), Pío Crespo, Rafael Antonio Díaz (Toño) (+), Reinelia Graterol, Ricardo Toro S., Rigoberto Muñoz, Santiago Díaz (+) y Zoíra Manzo.

Sin duda son dos listas de valiosos nombres, igual a la larga nómina de todos los que han pasado en 58 años por ella. Desde ese instante comenzó a crecer el CEA, de generación en generación, manteniéndose vivo y activo, gracias al ejemplo de voluntad, constancia y esfuerzo dejado por los antecesores, en especial su fundador Prof. Francisco Mujica, quien nos enseñó que las puertas del CEA están abiertas al pensamiento universal, sin discriminación de razas ni credos, totalmente apolítica y sin sueldo alguno para sus integrantes, definitivamente por verdadero “amor al arte”.

El CEA marcha vigoroso junto a sus secciones: Orfeón “Régulo Rico”, Alma del CEA, ya que con él nace la institución; Parranda de San Pedro de Guatire, rescatada por el CEA; Estudiantina “Teófilo León”, Danzas “Víctor Regalado”, Escuela de Danzas “Víctor Regalado”, Coral Infantil “Pedro Muñoz”, Cantoría Juvenil “Francisco Mujica”, Escuela de la Parranda de San Pedro de Guatire, Parranda de San Pedro Infantil, Festival Coral “Prof. Francisco Mujica”, Grupo de Parrandas y aguinaldos “El Parapeto”, Grupo de Parrandas y aguinaldos “El Parapetico”, Parranda del Niño Jesús de Guatire; recorriendo el país llevando su trabajo a todas las comunidades.

Honrado y orgulloso de ser ceista por 47 años, no cabe dudas que el CEA es mi gran pasión, donde he tenido entrañables “Vivencias de tradición”.

699total visits,1visits today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *