| La Batalla del Rodeo |
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Temerosas las provincias de España en ultramar de caer bajo la explotación del Imperio francés, se declaran independientes de España y en forma paralela forman una junta de gobierno en pro de la defensa de los derechos de Fernando Vil, mas al liberarse España de dicho dominio los habitantes de estas colonias decidieron mantenerse independientes, cuestión que España consideró una insurrección y los declaró en rebeldía, iniciándose así una escalada de Guerra que sumaron más de 472 batallas y hechos de guerra, dando fin a este capítulo con la Batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821, y la toma de Puerto Cabello el 8 de noviembre de 1823. Antecedentes de la Batalla de CaraboboLa liberación de Nueva Granada tuvo gran repercusión en España al grado de fraguarse una revolución denominada de Riego y Quiroga; oficiales que impusieron a Fernando VII la Constitución Liberal de 1812, estos acontecimientos dieron pie a los españoles para la búsqueda de la paz en América y por ende propusieron un tratado, es así como los primeros días de enero de 1821, el país se encontraba en medio una tensa calma producto de la firma de un Armisticio que propició luego el encuentro de Bolívar y Morillo el 27 de noviembre del820, dicho tratado debía durar 6 meses, o sea hasta el 18 de abril de 1821, Pero el 28 de enero del mismo año la provincia de Maracaibo se pronunció por la independencia. Haciendo buena la ocasión el General Rafael Urdaneta envía un batallón de republicanos y ocupa la convulsionada ciudad. A todas estas el General La Torre, jefe del ejército español --ya que Morillo se había embarcado el 14 de diciembre para España--protestó enérgicamente a lo que consideró una violación del Armisticio, exigiendo que se desocupara esa plaza, Bencomo (1971) Pág. 31. plantea que el Libertador dio a la sazón una ingeniosa respuesta a La Torre, alegando que al declarase Maracaibo independiente el 28 de enero, la ocupación el 29 por Urdaneta ya se hacía sobre un país libre y por ende no violaban el tratado. En carta de Bolívar fechada el 6 de Mayo de 1821 a W. Write, expresa lo siguiente: "El armisticio nos ha servido muy bien para prepararnos con tranquilidad y disponernos del modo más ventajoso. Nuestras divisiones se han reforzado y disciplinado, se han provisto y se han colocado de manera que no le quede al enemigo otro partido que el de presentar, desde luego, una batalla, que podemos nosotros aceptar o despreciar según nos convenga". Ciertamente esta condición del escenario de guerra era la que Bolívar esperaba y para lograrla trazó una estrategia que permitiría la división de las fuerzas enemigas. Para ello fraguó planes que encerraban diversiones, que no eran otra cosa que distraer al ejército realista para dispersar las fuerzas que comandaba el Mariscal La Torre en San Carlos. Las acciones distractoras fueron encomendadas a José de la Cruz Carrillo y a José Francisco Bermúdez. La Batalla De El Rodeo Abril 28. Desde Barcelona con 1200 hombres, audaz inicia la gloriosa ruta, no sin antes encomendar al Coronel Agustín Armario 500 hombres para intranquilizar y contener a los realistas concentrados en Cumaná. Es así como arrastrando tres piezas de artillería; entra imponente al territorio enemigo. El 1 de mayo se nota en las inmediaciones del río Unare y en temible tropel se desplaza a campo traviesa a sabiendas del inminente encuentro con el batallón ligero realista Hostalrich comandado por el Teniente Coronel José Istúriz, pero este hecho y su sed de acción no le impedía con gozo propiciar el encuentro. Ya para el día 7 atraviesa Machurucuto y la mañana del 8 divisa al enemigo al norte de la laguna de Tacarigua, por lo que da la orden de formar dos columnas y encomienda una de ellas al Teniente Coronel Juan Estanislao Castañeda, que con más de un centenar de republicanos toma rumbo al sur del gigantesco espejo salobre para sorprender al enemigo por la retaguardia. Más el bravo español al tener parte de tan elemental estrategia; volcó riendas y se marchó al encuentro de Castañeda, ahora visto de cazador a presa. Al llegar Bermúdez en la noche del día ocho a las trincheras realistas en la boca de la laguna, no encontró resistencia alguna y por ende sospechó de las intenciones del Coronel Istúriz que para el momento ya daba caza al sorprendido Castañeda, que no tuvo otra que huir despavorido ante tamaña desventaja. Apenas reaccionando por inercia al choque impetuoso del batallón Hostalrich quien afanoso optó por perseguirlo, más cuando goloso cruzaba el Caño Amarillo le alcanzaron los infranqueables rayos del radiante Cumanés, sí Bermúdez había regresado y tomando ventajas de la poca movilidad que ofrecía el medio acuático al acosado Istúriz; le arremetió sagazmente al final del cruce, destrozando en pocos minutos gran parte del batallón realista. Ahora era Istúriz el perseguido tomando con los residuos del ejército hacía las regiones del Guapo, llegando a salvo el día siguiente a Caucagua, mientras Bermúdez invadía el Guapo y se posesionaba de los pertrechos enemigos. Luego el día 11 las invencibles columnas orientales arriban a Caucagua y acaban en Chuspita con la poca resistencia del resto del batallón ligero Hostalrich quien era resguardada por una columna al mando del Coronel Bernardo Ferrón. En el combate se sumó una partida de 16 hombres comandados por el guatireño José Félix Parra, quien, teniendo conocimiento de los planes realistas, voló para prevenir a Bermúdez de un inminente encuentro en la zona de El Rodeo, en Guatire. El Vicepresidente español Ramón Correa a cargo de la defensa de Caracas ya había mandado dos compañías del resto del Hostalrich a contener al infrenable Bermúdez, quien para el día doce entraba en Guatire. Allí convergen 1100 hombres del audaz republicano y 900 hombres del Coronel José María Hernández Monagas, reforzados por el batallón Blancos de Valencia a cargo del Teniente Coronel José Antonio Bolet. Había pues la inminencia del combate, Bermúdez conocedor de las ventajas del sector El Rodeo en cuyas colinas a tres leguas al este de Guatire; desembocaba el camino a Oriente, se instaló en ambas colinas para dar uso a los dos cañones que portaba. Los realistas, impetuosos, desesperados, toman la iniciativa y emprenden una carga frontal en contra del cumanés, éstos contaban con más de 900 hombres. Bermúdez aguarda y cuando los tiene a la vista les cierra la retirada con artillería y los acorrala con los fusileros, seguidos de lanceros a caballo, de los denominados Dragones.. Una y otra vez son infructuosas las cargas realistas, el sitio es inexpugnable y el bravo Cumanés los hace concentrarse en los planos de pie del monte del Trapiche Ibarra, al suroeste de las colinas donde son presa fácil de la artillería, después de tres horas de intermitente combate. Monagas emprende la retirada hacia el Centro, a Sabana Grande, donde arriba con menos de 200 hombres. El resto, unos setecientos soldados se quedaron en el combate. Unos muertos, otros heridos, o prisioneros o en fuga. El ejército republicano sufrió la baja de 90 combatientes. Bermúdez lo había logrado, con esta victoria el camino a Caracas estaba despejado y la misión de diversión tendría su recompensa, por lo que de inmediato forma cuartel general en El Rodeo y con 800 hombres marcha veloz en búsqueda de la Capital. Con aires de grandeza y afán incontrolado, como una tromba, llega a Petare el día 14. Se llenó de terrores el Brigadier Correa, jefe Español encargado de la custodia de Caracas y ordenó desde el mismo día que Bermúdez había vencido a Monagas, se evacuara Caracas, fue así como 70 embarcaciones - casi todas mercantes- salieron de La Guaira mientras Correa se internaba en los Valles de Aragua. Ya entrada la tarde del 14, Bermúdez llega a una Caracas desierta, sin resistencia alguna, y enclava la Bandera Patriota, El 15 se enrumba a La Guaira regresando el 17, cuando decide, más allá de su misión, cazar a Correa en los Valles de Aragua. Toda esta increíble jornada de temeridad incomparable llega a oídos del Mariscal Miguel de La Torre, quien para entonces se proponía atacar a Bolívar en San Carlos; mientras Francisco Tomas Morales con el Burgos, de 3000 hombres, acosaría a Páez al cruzar el Apure, mas sus planes hubieron de cambiar, pues, Morales decide desde Calabozo ir en defensa de Correa en Aragua y rescatar Caracas con 1000 hombres del batallón del Rey, El Burgos y Lanceros del Rey, dejando el resto de su división en el Pao a cargo del Teniente Coronel Tomás Renovales, a la par que indica al Coronel Simón Sicilia se traslade a Villa de Cura con una unidad de infantes y ordena al Capitán Miguel Hernández permanezca en Calabozo, con el 8° escuadrón del regimiento de Lanceros del Rey. O sea que prácticamente desmembró a ese fuerte batallón, tan sólo por el trastorno que le ocasionó Bermúdez al vencer a Istúriz, Ferrón, Monagas y Bolet, pero aun Bermúdez tuvo la osadía de darle caza en el pueblo de El Consejo estado Aragua a Correa y el día 20 de mayo en tan solo una hora los realistas pierden once hombres, cien fusiles, doce cajas de guerra y varios efectos militares, y deja en manos de Bermúdez al Brigadier Tomas de Cires, junto a otros cuatro oficiales y un sinnúmero de soldados, al enterarse La Torre, ya en Valencia el día 21 de tal desastre, sufre una gran indignación y condena a Correa por tan humillante derrota, mientras Bermúdez avanza hasta la Victoria forma frente y se retira nuevamente a El Consejo donde establece un segundo Cuartel General, además del Rodeo. En ese momento; la furia de Tomas Morales se emprende hacia Bermúdez, que a la sazón se parapetea en el sector El Márquez cerca de Las Cocuizas. Allí llega el día 23 el Terrible Morales y el día 24 inicia su despiadado ataque. Bermúdez aun cuando el terreno le ofrecía ciertas ventajas defensivas, emprendió la retirada a Caracas con tal rapidez que optó por abandonar dos de los tres cañones que de avanzada le habían permitido muchas de sus victorias. Llega el día 25 a Caracas y espera a Morales en el sector Antimano, obedeciendo pues a su misión de divertir a los realistas, sabiendo, por su puesto; que no tenía oportunidad de victoria ante las ventajas numéricas y logísticas que acompañaba a Morales. En tanto Soublette que había llegado a Caracas el día 22, ordenó a Bermúdez continuar el repliegue hacia Guatire y atrincherarse nuevamente en El Rodeo, por lo que el día 26 se desplazó hacia Guatire, pero sin precipitación, de manera que pudiesen seguirlo. Morales sagaz, capta -aunque tarde- tal estrategia y al momento alerta mediante carta a La Torre, de manera que éste pueda concentrar sus fuerzas, única forma de mantener el poder en la provincia, Decide Morales entonces destacar al Coronel Jaime Beto a resguardar La Guaira continuando él hasta Petare donde arriba el día 27, allí, encomendó al Coronel José Pereira con el 2° del Valencey se aprestara enseguida en persecución de Bermúdez hasta Guatire y a su vez nombró intendente al General José María Correa y Gobernador Político y militar al Coronel —otrora vencido en el Rodeo por Bermúdez—; José María Hernández Monagas y hecho esto y recuperada Caracas creyó Morales tener todo bajo control, por lo que se desplazó al galope a reunirse con Don Miguel La Torre, quien yacía resignado a Valencia. El día 28 llega lleno de glorias, llega Bermúdez nuevamente a Guatire, donde retoma el Cuartel General y fortifica sus posiciones en las colinas de El Rodeo, ya con menos piezas de artillería pero con la noticia de que viene a reforzar sus filas el General Arismendi, el temible margariteño, el mismo 28 en la tarde llega Pereira a El Rodeo, pero al ver la posición de Bermúdez en las heroicas colinas se retira al valle de Guatire y luego a Guarenas; donde forma cuartel. El Día 30 la promesa se hace verdad y Juan Bautista Arismendi entra goloso a El Rodeo con 400 hombres y presto se une a Bermúdez que al momento se erige invencible para Pereira; mientras, por Curiepe, entra el Coronel Avendaño proveniente de La Guaira con más de 340 hombres. Paralelo a él, el Comandante Mazero entra a Caucagua con 500 hombres de los Valles del Tuy; tal despliegue republicano contrarió a Pereira de tal forma que no atacó y se limitó a escribir a La Torre, pidiendo desesperadamente refuerzos del Batallón de Rey, en cartas fechadas 1° y 3° de junio respectivamente. Sin embargo, no contaban los patriotas con la presencia del Capitán realista Ramón Aboy que casualmente se encontraba recogiendo ganado en Santa Lucia, y al divisar la tropa de Mazero le atacó de sorpresa el día 8 de junio con 400 hombres, haciéndolo retirarse desordenadamente y dejándole a Aboy más de 100 reses, pero Bermúdez al enterarse de tan lamentable acontecimiento sale veloz de El Rodeo, con dos columnas una a cargo del Coronel Pacheco que se enrumbó al encuentro de Aboy por la vía de Araguita y la de Bermúdez, que se encaminó por la quebrada Kempiz bordeando el sector Cupo. Ambos convergieron en la quebrada Siquiare. Ya para el día 15 divisan al enemigo en Cerro El Frío en Santa Lucia. Se inicia el ataque a las nueve de la mañana el cual duró 7 horas con resultado favorable a los patriotas. En ese combate pierde la vida el comandante realista Coronel Lucas González quien había sido enviado con 200 hombres a reforzar a Aboy, ya que éste recibió dos balazos en la anterior refriega. Nadie espera más pelea, pero en ese momento se presentó el Coronel Pereira que venía desde Guarenas en auxilio de Aboy y González. Una gran incertidumbre llenó el espacio, sin embargo, el sabio Pereira decidió retirarse sin ofrecer combate y sorpresivamente no se detuvo en Guarenas sino que siguió despavorido a Caracas. Lo siguió el Oriental, hostigándole, martirizándole. Pereira propuso a Bermúdez una paralización de las armas, el cese al combate "en dos oportunidades- hasta no saber los resultados del supuesto encuentro de Bolívar y La Torre, pero el afanoso Bermúdez obsesionado por su cadena de triunfos se negó rotundamente y le pidió la desocupación de la Capital y en la misma atacó si preámbulos a la codiciada Caracas, el día 23 con 1500 hombres. Pero Pereira se había atrincherado en el alto de El Calvario; donde su dominio visual era total y además era bien conocido que nuestros aguerridos orientales no eran diestros en la lucha urbana. En el desarrollo del combate cae derrotado Bermúdez ante la estrategia de Pereira que envió pequeños grupos de guerrillas en todos los flancos. Cuando los golosos republicanos le salían al paso con todas sus fuerzas, los fusiles realistas hacían blanco fácil de los bravos e ingenuos infantes patriotas. Una perdida total, una derrota sin precedentes para Bermúdez. En la retirada inminente, rauda y desordenada, el resto del Batallón de Oriente se desplazó nuevamente a El Rodeo donde levantó cuartel y desenganchó presto para dirigirse a los llanos en busca de José Tadeo Monagas, mientras Soublette lo hacia a Barcelona; sin embargo, al llegar a Machurucuto recibe la gran noticia: "Bolívar venció en Carabobo". Para entonces Pereira trataba de escapar por La Guaira -sin suerte- al no encontrar embarcaciones. Bolívar al efecto la envía el 1° de julio un oficio de "Capitulación Honorífica" Para el día 2° el Coronel Don Diego Ibarra entrega a Bolívar el acuerdo final y para el 4 de julio se hace oficial la Capitulación. En ese momento 530 hombres de Pereira se pasan a las líneas patrióticas y éste, con tan sólo 200 hombres, se embarca a Puerto Cabello con la frente en alto, valeroso y gallardo defensor de la corona. Más tarde en 1823 el 8 de Noviembre, Páez vence al último bastión español en tierras patriotas, toma por asalto con 500 hombres el fuerte de San Felipe en Puerto Cabello y hace Capitular al General Sebastián de la Calzada. Aquí termina definitivamente la Guerra de Independencia, e invicto siempre, entre las plazas en disputa; El Rodeo brilló refulgente ante el sol del este, como el Portal de Carabobo y el digno orgullo de un pueblo valeroso, noble y patriota "Guatire". Más Información
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